Relatos

Como el mar

Solía recordar con añoranza los viejos tiempos. La época en la que sus amigos y él priorizaban su amistad por encima de todo y creían que vivirían eternamente. Veranos de playa, fiestas y despreocupaciones lejos de la ciudad. Una bonita costumbre que, con el paso de los años, había quedado atrás.

Fue uno de esos veranos, en una ciudad bañada por el Atlántico, cuando la conoció. Nunca olvidaría su mirada. Era azul y peligrosa como el mar.
Todo fue improvisado. Nunca había sido de los que llevaban a cabo elaboradas estrategias para coleccionar trofeos con aspecto de mujer. No estaba hecho para presumir de sus andanzas. Él era más de caer en las redes de guerreras que se cruzaban en su camino. De aquellas que ponían su vida patas arriba, hacían cada día único y se marchaban sin despedirse. Y ella no fue diferente. Era risueña, misteriosa, de noches y copas. Tan solo necesitó una caída de ojos y una traviesa sonrisa para que él cayese rendido.

Contaba con una semana a su favor para retar al destino. El tiempo y algún que otro asunto amoroso por resolver en la capital iban en su contra. Pero nada de eso le importó. Frente a frente, mirándola a los ojos, era incapaz de dejarla pasar. Tenía la mirada más profunda que jamás  había visto. También la más enigmática.

Se divirtió mucho. Quería disfrutar todos las noches de ella. Participar en esa peligrosa partida de dos donde, sin tableros ni cartas, tan solo sus miradas y gestos anunciaban la siguiente jugada.

El último día juntos, tras bailar hasta el amanecer, se sentaron frente al mar. «¿Nos volveremos a ver?», preguntó él, intentando no trabarse. Ella no contestó. Se limitó a observar el horizonte. Después, volvió su cara hacia él y le dio un beso con sabor a incertidumbre. Y, sin dar más explicaciones, se levantó, se quitó el vestido y salió corriendo hacia el mar.

No supo nada más de ella. Al llegar octubre, se acabó la esperanza con la que había sobrevivido a septiembre. Pero no fue hasta noviembre cuando asumió que tan solo se había topado con una sirena más.

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